Antes de nada,


cómeme.

Soy un alimento.

Carnoso, vitamínico,

desnudo y crudo.

Rebáñame.

No hallarás

mejor proteína

que mi alma incierta.

Si sabes lo que te conviene

hazme parte

de tu dieta hambrienta.

Soy una fruta prohibida,

rotunda.

Quizá

el viril banquete

en el que

diluir

tu anunciada humedad .

Devórame.

Si me masticas

descubrirás mi verdadera

identidad.

Soy yo.

Me llamo hombre

y siempre te he querido.