Érase una vez un hombre al que las palabras le salían a borbotones. Desde muy niño descubrió que si sabía expresar las ideas adecuadas, el mundo se rendiría a sus pies.
Y aunque no se lo contó a nadie, supo en su fuero interno que su verborrea podría abrirle puertas insospechadas, caminos ignorados por el resto de los mortales.
Al principio todo fue bien. Ocupó puestos de responsabilidad en grandes multinacionales. Su leyenda de negociador nato elevó su fama hasta extremos insospechados. Sus rivales asumían su discurso como propio, entusiasmados por una retórica desconocida y subyugante.
Después llegó el baño de masas. Como político no tuvo rival. Sus intervenciones en el Congreso eran temidas por sus oponentes, a los que no les quedaba otro remedio que encajar, con resignación mal disimulada, los dardos de su oratoria punzante.
Su vida se convirtió en una carrera vertiginosa que no parecía tener fin. El hombre más envidiado de la tierra hacía y deshacía a su antojo, doblegaba voluntades e imponía criterios mientras jugaba a ser Dios.
Un día, sin embargo, conoció a una mujer que le pareció diferente a las demás. Fue como un fogonazo. Incapaz de procesar sus sentimientos sintió que sus hormonas pugnaban por exteriorizar instintos irrefrenables y animales. No se trataba de una belleza exhuberante, ni siquiera de un ser excepcional. El gran mago de la sintáxis sintió pánico. Por primera vez percibió un vacío insondable en la boca del estómago. Y entonces, dudó.
Cuando por fin consiguió desnudar sus sentimientos, convencido de que ella se plegaría sin condiciones al persuasivo sonido de su voz, sólo acertó a musitar un apenas perceptible, "te quiero". Simple, verdadero y dulce.
Pero contra todo pronóstico, ella no respondió. Se limitó a sonreir con un gesto de conmiseración próximo a la lástima, mientras movía la cabeza de izquierda a derecha. Nunca la volvió a ver.
Desde entonces, el que fuera encantador de palabras, vive apartado en algún lugar del mundo, sumido en la tristeza y el anonimato. Preguntándose todos los días cómo la mujer de su vida fue capaz de rechazar la frase más bella y sincera que jamás salió de sus labios.

Jopela que bonito.
Tú sí que´res un encantador de palabras.
Me quito el sombrero, de verdad.
Un beso.
Un besito, Mariana, tú sí que eres un amor.
En este Escondite hay verdaderos tesoros y este texto con estas fotos es uno de ellos.
Triste pero precioso, Iñaki. Gracias.
Muchos besos silenciosos.
Recibió lástima a cambio de un dulce te quiero? Solo se me ocurre pensar que no intentó conocerle, que solo le gustaba de él esa fama.
No está hecha la miel para...
Un beso.
Un besito, Mujeresque, me alegro si te ha gustado.
Bueno, es una interpretación, Cata. A mí me parece que fue una cura de humildad, pero en esto, como en todo, el final siempre es abierto...Besos.
Cura de humildad? para el encantador seguro, pero a que precio no?
Besin
Cata
Comparto el comentario de Mariana, sos un encantador de las palabras.
Es un placer volver y leer tus letras.
Un besote.
Bueno, Cata. Es una forma de verlo...
El placer es mío, Mix. Da gusto verte por casa. Besos.
Quizás ella pensó que no queria a su lado a la persona más envidiada del planeta, y que con ella no podría jugar a ser Dios.
Quizás, y digo quizás....él debió insistir, y no sentirse triste por una negación. O que se creía, que solo con decir eso ella se iba a enamorar? pues si que era arrogante!!!
besitos
Hola Iñaki:))
Y es que algunos dones no siempre sirven. Ó, mejor dicho, no sirven para todo y para todo el mundo...;)
Y como, además, nos suelen atraer inexplicablemente los opuestos... cuando se juntan ambos factores, el resultado es que el hombre del verbo brillante se quedó por y para siempre sin palabras...
Menos mal que esto sólo es un precioso cuento. Y que a tí nadie te va a dejar sin palabras... ó casi podría mejor decir que nadie va a dejarnos sin tus palabras...
Un beso grande, artista:))
Vale!! una ducha de humildad, otra mas, y bien fria. brrrr, pero que conste que... vale! ducha y no se hable más.
Ja, ja, Cata, mira qué eres...nada, que yo ya me he duchado, ¿eh?. Besito.
Yo apoyo tu versión, Kili, pero en esto pueden haber muchas interpretaciones. Besos.
Un besazo Brux, buen finde.
mecagoentoloquesemeneaiñakito, mes estás llamando tiñosa?
Ja, ja, Cata, ni se me ocurre, válgame el cielo, no soy un héroe. Besistos.
Eres un arrogante ja ja, estoy con kili, y te quemarás en el fuego del infierno. Me voy a tirarme a... al chocolate, creo que me hace falta magnesio, aun me duran las tiriteras.
Sniff.
Ohhhh que bonito y que triste a la vez. Las verdades no se escuchan, y el resto de oraciones nos llenan. El mundo esta al reves.
Un beso
Un besito, Aereon, y buen finde.
eyyyyyyy, que yo no he dicho eso, por dios!!! yo me referia al personaje.
cata, estás tremenda hoy!!! jeje calla!!! no nombres al chocolate, que lo tengo prohibido estos dias...me sobran 3 kilitos por culpa de ese manjar.
besitos
Haya paz...
Un poco arrogante esa idea de que ella se plegaría sin condiciones, no? Parece que esa negativa fue la única que recibió en su vida.
El texto es una joya, Iñakito, aunque el personaje no me inspira ni pena ni simpatía.
Un beso.
un besito, al final, la arrogancia se paga.
Creo que el aceptó ese movimiento de cabeza sin más...no era correspondido...bonita historia...Un Beso.
Un besito, Skpe, buen finde.
Puede que no existan palabras para los sentimientos más puros y sinceros...
Precioso (como siempre). Un beso grande. Buen Finde!!!!
Buen finde, Banta, un besito.
La palabra es un poder pero ante el amor no caben las palabras, o sobran. si...manejase el silencio tan bien como las palabras... y ella que pedorra...
Ja, ja, Meblas, hay opiniones para todos los gustos. Un beso.